12 de enero de 2009

Malgastar la saliva

Hablando se entiende la gente, dicen. No estoy del todo seguro de que esto se cumpla para todo ser humano de este planeta. No paro de encontrarme con cachos de carne personas que por edad fisiológica deberían tener cierto grado de madurez pero que por avatares del destino han decidido que por rápido que ésta les persiga, ellos van a correr más aún.

¿Alguna vez habéis oído la frase "tú tienes tus y ideas y yo tengo las mías"? Me he declarado en guerra contra todo aquel que la vomite. Quiero decir, ¿de qué sirve hablar con alguien tan cabezota que sea incapaz de admitir que sus ideas pueden tener un mínimo fallo? ¿No se suponía que un diálogo sirve para poner las ideas en común y sacar una conclusión a partir de ellas? ¿Cuál es el progreso si se sigue la lógica del cabezahueca?

Todo proviene de no tener la costumbre de un mínimo pensamiento crítico, o tener la costumbre de que siempre se le dé la razón (puede que como a los tontos), o ambas. Al tener poco mueble en la azotea, se tira a por la solución fácil: ignorar el problema.

De esta memez es de donde salen las veletas que cambian de forma de pensar sin pestañear, los egocéntricos, los soberbios, y demás despojos sociales (no necesariamente de sexo masculino).

Por eso he decidido que hablar con ellos es malgastar la saliva.

30 de diciembre de 2008

Punto débil

A la hora de tratar con una persona, la confianza es un arma de doble filo: puede conducir a llevarte muy bien con esa persona, o puede llevar a una dolorosa traición; aunque realmente no son situaciones incompatibles. El problema está en cuando depositamos nuestra confianza en alguien inconscientemente, sin razones para ello. Suele ser gente que no se la merece, y el momento en que la otra parte te traiciona -probablemente porque voluntaria o involuntariamente no confió en tí de la misma manera- es tanto más doloroso cuanto más ciegamente hubiéramos confiado en ella.

Quizá sería adecuado suprimir todas las confianzas. Pero al fin y al cabo eso es lo que nos hace humanos, ¿no? Aprender de los errores. Y aplastarlos con férrea voluntad.

16 de diciembre de 2008

Hay que luchar

Son tiempos difíciles. Los ingenieros informáticos (concepto radicalmente distinto de informáticos a secas) estamos luchando por el reconocimiento que por derecho nos merecemos. Y la verdad, no tengo palabras para describir el pasotismo de los propios estudiantes que no se dan cuenta del grave problema que afronta su futuro. Me gustaría que leyérais un artículo que voy a fusilar a Vicente Cerverón, profesor de la Escuela de Ingeniería ETSE de la Universitat de València:


¿Saben aquell que diu que no quería estudiar en una rama de la ingeniería, sino que quería estudiar en pupitre, como los blancos? Es un chiste de tiempos pasados... ¿O no? Déjenme explicarles un problema del que quizás hayan oído hablar sin terminar de entenderlo.

La ingeniería es un conjunto de conocimientos científicos y tecnológicos junto a unas metodologías de aplicación para resolver un problema o cubrir una necesidad. En la Universitat de València, donde yo trabajo, se enseñan las aplicaciones de la ciencia y la tecnología desde antes que yo naciera, y se imparten titulaciones de ingeniería química, ingeniería electrónica, ingeniería informática e ingenierías técnicas de telecomunicación desde hace 15 años.

Tradicionalmente, en España las diferentes titulaciones de ingeniería tienen atribuciones profesionales, lo que implica que determinados proyectos, instalaciones o actividades deben ser realizadas o supervisadas por personas con una titulación específica. Por ello, la formación de los estudiantes de una especialidad debe tener un tronco común, que en la actual reforma de los planes de estudio se ha recogido en unas fichas que establecen el núcleo de cada ingeniería.

¿Y a qué viene el chiste inicial? El problema es que la última regulación importante de atribuciones para las ingenierías data de 1971. Las ingenierías más recientes, surgidas desde entonces, no han sido reguladas con atribuciones profesionales. Particularmente, la ingeniería informática, clave para el funcionamiento de las empresas, organizaciones y administraciones públicas en el siglo XXI, puede ser ejercida por personas de cualquier especialidad, incluso sin titulación universitaria, ya que no se exige la titulación de ingeniería informática para responsabilizarse del desarrollo, instalación y mantenimiento de un sistema informático.

¿Es posible? Aunque afortunadamente las Administraciones Públicas suelen pedir esta titulación para cubrir los puestos de trabajo responsables de sus sistemas y tecnologías de la información, y las empresas valoran dicha titulación, en demasiadas ocasiones la relativa novedad de la profesión y la confusión de la informática personal y popular (informática para todos, o llamar informático a todo el que trabaja con ordenadores) con la ingeniería informática tiene consecuencias impensables en otros campos. ¿Llama usted ingeniero de automoción al que sabe conducir un coche? ¿Encargaría usted a un mecánico, por excelente que fuera, el diseño e instalación de una planta de fabricación de vehículos? ¿Encargaría usted a un ingeniero de telecomunicación, que ha estudiado bastante electricidad, planificar y supervisar la instalación eléctrica de un hospital? Espero (por su bien) que no. Pues no confíe usted un sistema informático a alguien sin la titulación específica.

Lamentablemente, el Gobierno ha instado la elaboración de las fichas de las ingenierías, pero sólo de las que tienen atribuciones, y ha decidido no regular las ingenierías más recientes, con argumentos puede que aceptables, pero que de aplicarse coherentemente deberían conllevar la desregulación del resto de las ingenierías y la supresión de las atribuciones establecidas.

La falta de una ficha para la Ingeniería Informática (que parece van a subsanar ante la presión ejercida por estudiantes, profesores y profesionales) no quiere decir que la titulación vaya a desaparecer (los estudios pasados y futuros siguen siendo completamente oficiales y válidos), pero junto a la inexistencia de regulación de la profesión prolonga su discriminación respecto a otras ingenierías e impide el adecuado reconocimiento social de esta profesión, lo cual además dificulta seriamente el desarrollo de la sociedad de la información en España.

Así que si lee, oye o ve a los titulados e ingenieros informáticos protestando, recuerde que lo que quieren es ficha y atribuciones, como los blancos, y créame que eso sería bueno para ellos y para el conjunto de la sociedad.


Y todo esto por politiquerías estúpidas y la consabida edad de piedra tecnológica en la que viven los políticos.

8 de diciembre de 2008

¡Ya está aquí!

Ya está la maqueta grabada, mezclada y masterizada, así que ya estáis metiéndoos en nuestro MySpace y escuchándola. Quiero leer vuestros comentarios al respecto. A ser posible, buenos (a ver si cuela).

7 de diciembre de 2008

Iconoclasia

Todos los materiales tienen unas tolerancias. Según para qué características serán mayores o menores, siempre dependientes del medio y las circunstancias en que se encuentren.
Esto también se aplica a la mente humana. La amabilidad tiene sus límites, y cuando se sobrepasan aparecen síntomas de inestabilidad a todos los niveles; es deber de cada uno tomar medidas contra la fuente de la inestabilidad. Después de todo, callar y agachar la cabeza no va a servir para siempre; de hecho, invita a que continúen con mayor intensidad.
Llega un día en que descubres dónde lleva el camino de la pasividad y el aguante. Se hace necesaria una predisposición al ataque. Al fin y al cabo, quien pervirtió el término "bueno" no era sino un cobarde con ansias de superioridad moral.

El camino de la superación no pasa por la oveja, sino por el león. Hay que coger a la vida por el cuello y estamparla contra la pared más cercana. No puede aparecer una nueva forma de pensar sin destruir la anterior.

21 de noviembre de 2008

Me gusta

Me gusta la droga, porque me ayuda a evadirme. Soy un tío valiente que le gusta la violencia para demostrar mi valía y ganarme el respeto, pero soy incapaz de afrontar mis propios problemas. No tengo sitio para el pensamiento crítico, soy más duro de mollera que una pared de granito, pero nada me importa mientras tenga mi droga, que me lleva a mi universo de placer y despreocupación. No me preocupo por el futuro porque eso me agobia, y si me agobio no me divierto, y si no me divierto me deprimo, y si me deprimo es por lo miserable que es mi vida, y mi vida es miserable porque no me he preocupado por mi futuro, y no me he preocupado por mi futuro porque eso me agobia, y...

Sin embargo, cuanto menos pienso, menos me doy cuenta de todas esas cosas. Por eso me gusta la droga, porque me ayuda a evadirme. ¿Lo había dicho ya? Además es mentira que sea mala para el cerebro o para el organismo, son mentiras que dicen los políticos para evitar que nos divirtamos. Y es que me gusta vivir en una mentira disfrutar de la vida con mis drogas.

Por cierto, ¿sabéis quién soy? Podría ser tanta gente hoy en día...

11 de noviembre de 2008

Muy pronto...

10 de noviembre de 2008

Fuentes complementarias

He visto un artículo de opinión que puede servir para ilustrar tangencialmente la entrada anterior. No lo suscribo completamente, pero hay cosas bastante interesantes:
Hace siglo y medio, la adolescencia no existía. De la niñez se pasaba directamente a la edad adulta. Hoy, la adolescencia, ese tiempo que transcurre entre la pubertad y la aceptación de que en algún momento deberán asumirse responsabilidades y pensar en el futuro, es más larga que nunca. Tanto que en muchos casos se extiende desde los diez o los once años hasta bien pasados los veinte y no son pocos los adultos que se comportan como si aún estuvieran viviendo esa etapa.

El artículo completo podéis leerlo aquí.

8 de noviembre de 2008

Las rocambolescas aventuras de Billy MedioCerebro

El joven Billy MedioCerebro era un chaval corriente, uno de tantos otros niños mimados de familia acomodada. Siempre tuvo detrás a sus padres para solucionarle hasta el más mínimo problema, creando así una falsa ilusión de poder en su inmadura e influenciable mente. Esto fue un factor decisivo en su desarrollo; al no tener que pensar su cerebro se fue progresivamente atrofiando hasta tal punto que parecía el de un primate. De ahí lo de MedioCerebro.

Más...
Pero Billy no era una mala persona; realmente no conocía lo que era el bien o el mal, sólo cosas que le gustaban y cosas que le molestaban. El pobre chico no entendía cuando la gente se enfadaba con él por cosas que a él le parecían totalmente lógicas. Al fin y al cabo, ¿no debe uno preocuparse por sí mismo y luego ver qué puede hacer por los demás?

Billy siempre tuvo muchos amigos. Bueno, amigos, lo que se dice amigos, no eran. Quizá fueran lo que vosotros llamaríais 'colegas'. Aquellos colegas eran unas personas excelentes, siempre dispuestos a echarse las risas con él, irse de fiesta, despreocuparse y montarse la juerga padre. Había alguno que era un poco pringao, que no era muy fiestero y le intentaba dar "lecciones morales". ¿Qué se creían, mejores que él por hablar como viejos? Ya podían decir misa, por una oreja le entraba y por la otra le salía. Es lo suyo, ¿no? Tú tienes tu opinión, los demás la suya y punto. Si él había llegado hasta ahí con su manera de pensar, lo lógico era que fuera la correcta. Que cambiaran ellos y le dejaran de dar la brasa.

De todas maneras, Billy fue siempre una persona voluble, fácilmente manipulable. Hablaba siempre de sí mismo como si siguiera unos ideales universales e inmutables, pero lo cierto es que iba donde iba la gente, casi buscando la aceptación de sus colegas por necesidad estructural. Pasó prácticamente por todas las tribus urbanas habidas y por haber, aunque fueran incompatibles entre sí. Lo que importaba era que si se metía en ellas, la gente se haría más colega de él y por tanto disfrutaría más de su vida.
Eso fue lo que le arrastró al mundo de la droga.
Las drogas eran -y son- un vehículo para la evasión. Y como a Billy le habían educado en que los problemas había que evadirlos -básicamente, porque siempre vendría alguien a solucionárselos- pues las aceptó con los brazos abiertos. Desde muy pequeño se adentró en los etílicos mundos del botellón (¿y quién no, en su época?), con la típica adicción de fin de semana. Ya sabéis, la de que "no hace falta divertirse para beber". Luego vinieron los porros, y con ellos empezó a caer más y más bajo. Todo su entretenimiento giraba alrededor de fumar, no podía negarse a dar "unos tiritos" y siempre tenía una bolsita de marihuana o una piedra de hachís a mano para liarse un porro cuando le entraran ganas. Poco a poco fue perdiendo el contacto con sus colegas habituales para ir relacionándose con aquellos que de verdad le comprendían. Los otros le aburrían con sus charlitas sobre el no fumar y todo eso. Realmente pesados, pensaba.

Os estaréis preguntando: ¿por qué habla de Billy en pasado? ¿Acaso murió?
Realmente no, aunque pudiera parecerlo por su historial. Veréis, hay un dicho que dice -valga la redundancia-: "todos los tontos tienen suerte". Pues bien, Billy era más tonto cada día, así que os imagináis la suerte que pudo ir acumulando. Fue tal que cuando le nombraron presidente de una de las compañías más influyentes a nivel mundial decidió que era hora de tener un nombre serio y se cambió el de Billy MedioCerebro por el de Andy Johnson. Está casado con cuatro mujeres a la vez -gracias a la ley promovida por un colega suyo a su petición-, de las cuales tres son modelos de lencería y la cuarta es estrella del porno, su sueldo supera el P.I.B de varios países africanos juntos y aunque fuma del orden de 15 porros al día y juega con las drogas más duras (raro es el año en el que pasa un día sobrio).
Todos los datos relativos a su pasado han sido borrados de cualquier registro, por lo que oficialmente Billy MedioCerebro jamás existió.

Esto que os he contado no se lo digáis a nadie. Si lo hacéis, lo negaré todo. Sin embargo, podéis confiar en que lo que os he contado es cierto; al fin y al cabo, yo fui uno de los colegas pringaos de Billy, y aquí estoy, durmiendo en un cajero de banco.

Si os ha gustado, dejadme unas monedas o un choripán, que tengo la fea costumbre de comer.

28 de octubre de 2008

Lo llaman fiesta

"TVE debe emitir las corridas de toros porque son la fiesta nacional por excelencia de nuestro país"

En vez de eso podrían retransmitir el otro tipo de corridas, que ésas sí que son fiesta y mucho más divertida.

23 de octubre de 2008

El Hambre

- Podíamos ir ahora a este bar, parece bueno.
Sí, claro. Como los otros tres tugurios a los que me has hecho ir, no te jode.
- Sí, vale, tiene buena pinta.
Lo que hay que hacer para ganarse su confianza. Hay días que estoy tan hastiado de tanta memez que me digo a mí mismo que no voy a permitir más jueguecitos. Al fin y al cabo, ¿qué tienen esas mujeres para ofrecerme? Sin embargo, el hambre me golpea fuerte en los oídos cada noche. Lástima que sólo los fines de semana haya abundancia.
Más...
- ¿Qué te pasa?
- ¿Qué me pasa de qué?
- No sé, estás como ausente...
Ah, una definición muy concreta, de las que a mí me gustan. Tú estás muy pesada y no te digo nada.
- Pues estoy como siempre, hija.
- Es que parece como si pasaras de mí...
Yuju. Ahora es cuando se pone sentimentaloide herida. Manda cojones, encima de que hay que sacarle las palabras con calzador me viene con ésas. Menos que tengo un Máster en Ingeniería Social conseguido por la School of Hard Knocks para sacarme de ésta.

Llevo detrás de esta tía casi tres semanas quedando intensivamente, y cada vez estoy más hasta las narices. Concretamente de su extraño comportamiento que parece que se está insinuando constantemente pero a la hora de la verdad siempre se echa atrás. Y encima no es que sea muy guapa, al menos no lo suficiente para merecer tanta atención, ni mucho menos para tratar de jugar conmigo. Pero hay unas necesidades, e ir siempre a lo fácil te hace perder el interés, o mucho peor: te acaban detectando.
A todo esto, sigo sin comprender a las estrechas. Quiero decir, me parece lógico que una tía se ofrezca con dificultades para elegir a alguien que "se la merezca", pero eso es cuando hay algo que ofrecer; ejemplares como ésta, que no tienen ni cuerpo ni personalidad parece que quieren morir solas y en religiosa castidad. Realmente ni me va ni me viene porque no es mi vida la que se está tirando por el retrete, pero no quita que me parezca una aberración lógica.

Y aquí seguimos, en un bar dándole a la sin hueso, para ver si me la gano de una maldita vez. Y ella está completamente al corriente de mis intenciones - bueno, más bien de las que le estoy demostrando - y le gusta jugar con ello. Veremos quién ríe el último.

- Bueno, creo que va siendo hora de irse a casa.
- ¿Quieres que te acompañe?
- Vale, pero sabes que vivo lejos...
Y dale con acabar las frases en puntos suspensivos.
- Preguntaba por cortesía, iba a hacerlo de todos modos.
- ¡Jajaja, cómo eres!
Siempre me ha divertido ver cómo frases ofensivas como ésta las toman como sarcasmo, desechan por completo la otra posibilidad. Así que ríe, ríe, que no te queda mucho tiempo.

- Pues aquí estamos.
- Sí... Gracias por acompañarme.
- ...
- Entonces, ¿nos vemos mañana?
Su típica frialdad a la hora de despedirse. Escurriendo el bulto one more time. Menos mal que hoy es el Día. ¿O debería decir la Noche?
- Me temo que eso no va a pasar.
- ¿Y eso?
- Porque ya no aguanto más.
- ¿No aguantas más el qué?
- Tus bobadas de mojigata.
- ¿Pero eres gilipollas o qué?
- Venga, pero si sabes de sobra que llevo detrás de tí ni se sabe.
- ¿Has bebido hoy o algo?
- Por suerte para tí, no es para lo que piensas; no quiero salir contigo, ni follarte, ni nada.
- ¿Cómo dices?
- Mira, déjame enseñarte esto.
Excelente, distraigo su atención buscando en el bolsillo mientras saco de dentro del abrigo la jeringuilla.
- Es esto: - La destapo dentro del abrigo con un dedo y se la clavo en el cuello antes de que sepa lo que estoy haciendo, como he hecho con tantas otras.
- ¡¡Aaah!! ¡¡¿Qué me has clavado, hijo de puta?!!
- No es nada, sólo la dosis justa de relajante muscular. En unos momentos no podrás moverte y tendremos una deliciosa velada juntos.
Hace un amago de correr mientras grita pidiendo ayuda. Ya le dije en su día que vivía en un barrio bastante poco habitado. No ha recorrido ni veinte metros cuando ya se ha derrumbado por el efecto de la inyección. Se queda en el suelo gimiendo sin poder articular palabras y llorando de miedo.
- No hacía falta tanto teatro, ya te dije que no ibas a ir muy lejos. Ahora con tu permiso, cogeré las llaves de tu casa de tu bolso y subiremos tranquilamente a hacer otras cosas.
Mientras digo esto, saco el rollo de cinta americana y le tapo la boca.
- No pensarías que te iba a dejar ir pegando berridos, ¿verdad?

Una vez en su casa, las cosas van mucho más rápidas y silenciosas. Bajo al coche que convenientemente alquilé y dejé aparcado en su casa, y cojo las herramientas. Subo y me la llevo a su baño, que es sorpendentemente grande. Tanto mejor.
Considero importante quitarle la ropa a mis víctimas, las hace sentir más indefensas y aumenta su miedo. No lo hago por nada sexual; de hecho, la de hoy estaba mucho mejor con ropa. Repugnante.

Bueno, ya estamos en situación y la he metido en la bañera; no me gusta que se manche todo de sangre. Me gusta sobre todo ver en sus ojos el terror por saber que va a morir. Es algo tan sublime que soy incapaz de usar un procedimiento rápido, sería un desperdicio de material. Al contrario, voy usando técnicas lentas y dolorosas. Mi favorita es los cortes en la cara. Pero la de ésta tiene algo que me impide hacérselo. No hay problema, le hago un pequeño pero profundo corte en cuello - para que no se me vaya tan rápido - y mientras nota cómo la vida se le escapa a borbotones me dedico a hacerle la depilación de raíz. Dos cortes paralelos, uno transversal y a tirar. Cómo grita la pobre desgraciada. Cualquiera diría que se está desangrando. Vaya, ése se me ha ido un poco y ha llegado a los genitales. Eso tiene que doler... Tanto mejor. Me encanta el tacto de la sangre contra la piel, es algo sobrenatural. Sobre todo cuando grita a la vez. Es una explosión de placer.

Bueno, ahora que ya se ha callado habrá que recogerlo todo. Cortar los miembros en pedacitos, el tronco en dos partes y la cabeza y repartirlo por las granjas de cerdos de la zona, no hay mejor manera de limpiar.
Veamos qué toca mañana: ah, sí, aquel drogadicto de fin de semana. Me parece que sus "colegas" van a echarlo de menos durante mucho tiempo.

Qué a gusto me siento cuando me libero del Hambre. Casi me siento... humano.

16 de octubre de 2008

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Hoy ha sido el primer día de levantarme de una siesta y no acordarme de haber empezado hasta cinco minutos después. Ahora empiezo a entender lo que siente un amnésico.

5 de octubre de 2008

Quien arriesga, gana

Que en la vida se recoge lo que se siembra es un hecho ampliamente documentado por su significado acusador; pero también quiere decir que si quieres recoger algo, te toca sembrarlo. Algo que, aunque sea una obviedad, no se suele ver. Quizá porque existe la frase "quien algo quiere, algo le cuesta" que recoge la idea no sale a la luz, es el inconveniente de pensar con frases hechas como hace tanto primate iluminado por ahí.

La conclusión es que si quieres o buscas algo, tienes que tener el valor de arriesgarse a conseguirlo, poner algo en juego porque nada sale gratis, y si no eres capaz de ello simplemente no mereces lograrlo.

2 de octubre de 2008

Engendros

La burocracia siempre ha sido un monstruo ponzoñoso y cargante hasta la extenuación. Creímos que aplicando técnicas informáticas podríamos luchar contra él y agilizar sus torturas; pero fracasamos miserablemente.

Me explico: hoy he ido a apuntarme al curso de nin-jutsu que ofrece el servicio de deportes de la UVa. Hasta ahí todo bien; el caso es que para pagarlo no puedes hacerlo con el dinero de toda la vida, no. Tienes que cargarlo en la tarjeta-monedero de la UVa y luego pagarlo en la oficina del servicio de deportes. Que me pregunto yo, ¿para qué cojones quiero meter el dinero en la tarjeta si lo voy a meter sólo para eso? Para pagar fotocopias puedes usar lo que te sobra, dicen - porque son tan amables que la máquina de cargar dinero sólo acepta hasta 50 céntimos. El caso es que vas a las famosas fotocopiadoras de tarjeta y ¡oh, sorpresa! No va. Con lo cual, dinero que queda en la tarjeta, dinero que pierdes para siempre. Una vez te has apuntado, pides el formulario para solicitar los créditos de deporte. Según me lo está dando me pregunto: ¿para qué tanta chorrada de tarjeta-monedero, inscripción electrónica y demás memeces si luego tengo que pedir los créditos a la antigua usanza? ¿Tanto costaría hacer un sistema para ello? Pero claro, habría que integrarlo en los PIU (Puntos de información del universitario o algo así, son como cajeros pero para ver tu información con la mencionada tarjeta UVa) y como fallan más que una escopeta de ferias, que Dios nos coja confesados si llegara a pasar. El caso es que encima tengo que pegar una foto en el papelito de los créditos. Una foto, joder. Lo siguiente es que me pidan una fotocopia de mi partida de nacimiento por triplicado, muestras de orina y de ADN y declaración jurada.

Otro tema aparte ya es la página web de la UVa: www.uva.es
Cuesta mucho encontrar mierdas tan mal cagadas como ésa. Más complicada que un laberinto, con secciones puestas con nombres cuasi cifrados que acaban por llevarte a cosas que ni tenías idea de que existieran, un pésimo buscador, información organizada sin ningún tipo de criterio evidente para una mente estable, te pide tu contraseña unas 30 veces para avanzar por tu zona privada... Y se supone que contrataron a "expertos" y "técnicos" para hacer eso. Yo también quiero ser chapuzas de mayor, tiene pinta de que pagan bien.

1 de octubre de 2008

Miedo

Miedo. El miedo es una gran sensación. Gracias al miedo permaneces alerta. Te quita el adormecimiento propio de la confianza. Te recuerda que hay un peligro acechando y que no eres inmune a él. No hay nada malo en sentir miedo. Hay que saber controlarlo, eso es todo. Te hace trabajar con mayor ahínco para esquivar el peligro, forzarte más allá de tus capacidades.

Sobre todo cuando el profesor de Ingeniería del Software II te dice que al examen puedes llevar toda la documentación que quieras.